La soledad de la Magia
por Schatten


Dion Fortune
"Aspectos del Ocultismo"

¡Por primera vez en español!


Magia general

 






“El individuo siempre ha luchado por no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.”

 Nietzsche

 

    El camino mágico es uno de los más difíciles que se pueden elegir en la vida. Cualquier persona que se haya involucrado de verdad en el sendero mágico pronto se habrá topado  con obstáculos personales, sociales y espirituales. Y si encima se elige el Sendero de la Mano Izquierda, la dificultad crece exponencialmente. Es un trabajo personal diario y constante, casi sin descanso. Poco a poco la magia va abarcando todos los aspectos de tu vida y todo empieza a estar conectado de tal modo que no puedes realizar una acción sin esperar su efecto en los distintos planos de existencia. Esto mismo ocurre a otro nivel a las personas que no practican magia, pero obviamente no con tanta intensidad y mucho menos con tanta conciencia. Una vez dentro de la madriguera, no hay marcha atrás. No se pueden abrir los ojos para luego cerrarlos y hacer como si nada hubiera pasado.

    Mucha gente piensa que la magia servirá para hacer más llevadera su vida, otorgando dinero, sexo, poder… Ese es el ámbito de la baja hechicería, pero la magia es mucho más que hechizos y conjuros. La magia es un método de autoconocimiento, de introspección y de investigación de la realidad en la que estamos instalados. Método que comparte objetivos con la psicología, la filosofía, la mística… Los magos buscan conocimiento y poder sobre sí mismos y sus vidas pero con un objetivo liberador y evolutivo.  Aquel que no se dedique en cuerpo y alma al conocimiento y desarrollo de su Verdadera Voluntad no puede llamarse mago.

 

    En mi caso, me inicié en el estudio y práctica mágicos de muy niña por influencia familiar. Cuando era pequeña no veía que tuviera que ser algo a esconder, por lo que hacía comentarios en la escuela que no eran muy bien recibidos por mis compañeros de clase.

Fue entonces cuando me di cuenta de que la magia o la espiritualidad no era algo que estuviera en la vida de todas las personas aunque para mí fuera lo más lógico y natural. Aprendí que no todo el mundo estaba dispuesto a escuchar ciertas cosas y que debía guardar silencio sobre algunas cuestiones que no todo el mundo estaba dispuesto a comprender.

Esa separación intelectual unida a ciertas experiencias no muy comunes, me llevaron  a sentirme totalmente alienada. Fue mi primer encuentro con la Soledad.

Al menos dentro de mi familia no tuve  ese problema. Problema que mucha gente tiene a la hora de practicar magia o simplemente leer un libro sin tener que forrarlo para evitar miradas inquisitivas. Si quieres hacer rituales, montar tu altar, y encima tu familia es católica…imagina lo que se te viene encima. Debes de armarte de valor y paciencia para que los demás aprendan a tolerar al menos tu camino espiritual.

    Cuando llegué al instituto, con 13 años, dejé de ocultarme. Tomé la decisión de llevar con orgullo mi camino. La gente sabía que era una bruja. Le leía las manos a mis profesores y echaba las cartas a quien me lo pidiera. Muchos me admiraban y me querían, buscaban mi consejo y mi protección. Pero muchos otros me tenían miedo, y los menos se burlaban de mí por ver en su escepticismo cierta superioridad intelectual.

La mayoría de la gente desconoce totalmente este camino y tienen muchos prejuicios. Parece que el medievo sigue haciendo mella en ellos. Te juzgan sin preguntar. Y tal vez no pregunten por miedo. Hay muchos con cierta curiosidad e interés por algunos de estos temas, sobretodo sobre amarres, oui-ja y cosas así pero no conocen ni se imaginan ni les interesa lo amplia que es la magia y lo profunda y elevada que puede ser.

Cuando empiezas a practicar rituales y a tener ciertas experiencias, no se las puedes contar a todo el mundo. Yo personalmente se las suelo ocultar a mi familia para no preocuparles. Y porque tengo una regla de oro: solo se lo cuento a quien realmente le interesa. Es una pérdida de tiempo y energía compartir algo tan íntimo con alguien que no lo va a saber valorar y que no le va a servir de nada.

La mayoría pensará que los brujos y brujas solo nos  dedicamos  a hacer hechizos y poco más. No imaginarán el enorme trabajo personal, psicológico, físico y emocional que conlleva. El mago de verdad está en el sendero para conocerse a sí mismo, conocer el mundo que le rodea, las fuerzas que lo componen y aprender a manejarlas por el bien de sí mismo y de aquellas personas a las que pueda ayudar. Para muchos magos el trabajo no acaba con la muerte, todo lo contrario. La vida es una preparación para la muerte. Para todas las pruebas que se habrán de superar tras ella. Con lo cual se establece un compromiso de por vida y más allá de la muerte, cosa que no todo el mundo está dispuesto a asumir.

    Cuando estaba en la veintena  escogí el Sendero de la Mano Izquierda. Si ya es difícil explicarle a la gente qué es realmente ser una bruja, más difícil aún es explicarles que eres luciferina y que no por ello vas a sacrificar bebés o a beber sangre de animales. Muchos magos llaman Hermanos Negros a los que elegimos este sendero. Ha tenido sus connotaciones peyorativas, de nuevo por una mala interpretación de su filosofía. Nos han tildado de ambiciosos, egoístas, sádicos, libertinos… Cuando lo único que buscamos es la emancipación de la humanidad a todos los niveles. El progreso y la independencia intelectual y espiritual. Quien busca solo poder y riquezas muy pronto abandonará el sendero, en cuanto las haya conseguido. Porque este sendero otorga poder, pero tras un gran esfuerzo personal. Es el camino que no te sirve las cosas en bandeja, más bien te pone en bandeja tus miedos, tus traumas y tus límites para que los superes sí o sí. Y desequilibra, y es peligroso, muy peligroso. Pero todo se hace con el afán de mejorar como persona, como mago y como ser espiritual.

    Cuando tienes pareja la relación se convierte en  otra prueba de fuego. He tenido parejas practicantes de magia y parejas no practicantes. En general he tenido suerte porque todas mis parejas me han respetado y comprendido en la medida de lo posible o al menos lo han intentado. Para mi es inconcebible ocultar mi condición mágica a mis amigos y menos a mi pareja. Sería ocultarles lo que realmente soy.

Si tu pareja es también practicante será genial, pues podréis  hacer rituales juntos, armonizar y elevar  el sexo y la relación, practicar magia sexual o tantra, etc y el único inconveniente será conseguir enlazar los distintos puntos de vista que tengáis sobre el asunto. Gracias a compartir este ámbito, la pareja puede experimentar muchísimas cosas que potencien y enriquezcan la relación sentimental. Si por el contrario tu pareja no práctica, al menos deberá respetarte e intentar comprenderte. No es muy difícil establecer la devoción mágica al mismo tiempo de tu dios personal o SAG con tu pareja. Todos los planos pueden mezclarse y armonizarse para que tú personalmente puedas llevar a cabo tu trabajo mágico sin involucrar a nadie directamente. Cosa que a veces no es posible porque la magia siempre te afectará y según cómo la recibas y la digieras, los de tu alrededor lo notarán o no. Se suele caer en el error de intentar enseñar magia a amigos o parejas pero es un camino tan peligroso  y personal que he aprendido a no incitar nadie. Es un camino que puede servir de ayuda pero solo a quien está preparado para ello.

     Cuando eres más mayor y tienes tu casa y recibes visitas… comienza el show. Te empiezan a toquetear el altar, a hacer preguntas no muy afortunadas… Los curiosos querrán tocarlo todo y te preguntarán para qué sirve cada cosa. Los miedosos ni lo miraran por el respeto que les ocasiona. Y los que se interesen de verdad se sentirán atraídos poderosamente. Cada mago usa sus herramientas como quiere. Desde los puristas que prohíben exhibirlos y mucho menos compartirlos a los más permisivos que no tienen miedo de la “contaminación de energías”. Mi consejo es, permite cualquier cosa siempre y cuando se haga desde el respeto. Protege tu territorio mágico de aquellas personas que no sepan respetarlo.

    A lo largo de mi corta vida fui conociendo a otros brujos y brujas, compartiendo información y realizando rituales juntos. Pero de nuevo supuso otro obstáculo. Muchos están como putas cabras (perdón por la expresión);pues la magia tiene un doble movimiento, primero potencia aquello en lo que estás trabajando pero eso no se equilibra solo, de vuelta tú debes equilibrarlo y si no lo haces bien se te puede ir de las manos y acabar loco literalmente. He visto a mucha gente caer en el falso ego, en la paranoia, en la psicosis… Hay que aprender a alejarse de esas personas toxicas, aprender a quedarse con las personas sanas y no dejarse contaminar por el turbio astral ajeno.

     Al final como mejor trabajo es en solitario, pero de vez en cuando me gusta compartir información con algún confidente. Tener un confidente mágico que realmente te comprenda porque ha vivido experiencias semejantes  es de gran ayuda y consuelo. Muchas veces me siento sola, completamente sola. Pero en realidad todos estamos solos. La empatía nos acerca a los demás, pero al fin y al cabo, el dolor de muelas solo me duele a mí y no al de al lado por mucho que me compadezca. Y con la magia pasa lo mismo. Puedes compartir con otros magos tus experiencias, pero vivirlas las vives tu solo y de una forma totalmente personal. Y tu camino es individual aunque participes en un grupo o coven. No hay nada de malo en ello. Pues somos individuos. Y como individuos independientes debemos desarrollarnos.

Todos seremos incomprendidos y alienados  a lo largo de nuestra vida de una forma o de otra, nadie conocerá todos nuestros secretos, seamos magos o no. El camino mágico complica las cosas un poco más pero creo firmemente que merece la pena.